¿Decidiste dar pecho a tu bebé y te salieron heridas en el pezón?

Tranquila, busca ayuda y consejos, todo estará bien. En la mayoría de casos se curan y se puede seguir con la lactancia.

Estabas tan ilusionada con la llegada de tu bebé, con darle lo mejor, que no dudaste ni un segundo en amamantarla. Durante meses investigaste sobre los enormes beneficios de la lactancia materna y por eso ahora, cuando dar pecho se vuelve doloroso, tienes dudas. ¿Seguir intentándolo o abandonar? No dudes en buscar ayuda: tanto para ti, como para el nuevo integrante de la familia hay enormes beneficios y lograr un amamantamiento placentero.

¿En qué fijarnos?

Te duelen los pezones, puede que te hayan salido grietas e incluso que te hayan sangrado. Las grietas, esas pequeñas heridas en el pezón, sabemos que duelen y que podrían infectarse.

Para evitar llegar a estos casos te recomendamos estar atenta a los primeros síntomas: ten cuidado si tu pezón está enrojecido como si se hubiera cocido.

Disfruta de la lactancia

Dar pecho no duele, o al menos no debería, pero es habitual que durante las primeras tomas se sienta alguna molestia. En estos casos lo mejor sería preguntar a la matrona o alguna persona especializada porque este malestar, por mínimo que sea, te alerta de que hay algo que se puede mejorar.

Seguramente es la manera en cómo el bebé se agarra al pecho: Suele ser la causa principal de la mayoría de los contratiempos que las madres vivimos con la lactancia materna. Y así, como es la más frecuente, también es la más fácil de solucionar. Hoy en día no solo cuentas con el apoyo de tu matrona, tu ginecólogo y el pediatra de tu bebé, sino que también tienes a tu alcance la experiencia de otras mamás. Los grupos de apoyo a la lactancia son una fuente de ayuda donde todas las mamás son bienvenidas. Si buscas, seguro que encuentras uno cerca de tu casa y verás lo bien que te siente poder compartir con otras mujeres todo lo que está pasando en esta nueva etapa de tu vida.  

¿Qué causa las grietas en el pezón?

Existen varias razones. Estas son las más comunes:

Un agarre inadecuado del bebé al pecho.

Esta es la causa más común. Al principio nadie está seguro de hacerlo bien. Como te hemos comentado el dolor es el mejor indicativo. Si no hay dolor todo va bien. Realmente no hay una posición ideal porque dependerá de los pechos de cada mujer y del bebé, aunque sí es importante que éste tenga gran parte del pecho en su boca y no chupe sólo del pezón.

¿Qué hacer?

  • Mejora la posición del bebé al pecho. Asegúrate de que el pezón y parte de la areola de tu pecho están dentro de la boca de tu bebé. Él extrae la leche mediante los movimientos de la mandíbula y la lengua, no chupando del pezón. En YouTube encontrarás vídeos que explican cómo colocar al bebé para darle el pecho, aunque siempre será más eficaz que consultes con tu matrona, tu pediatra o un grupo de apoyo a la lactancia. Si has tenido un parto por cesárea, es probable que necesites ayuda.
  • Evita ofrecerle chupetes o mamaderas hasta que la lactancia esté totalmente establecida. Es la manera de librarse de la “confusión de pezón”. La técnica que se usa con estos objetos es muy distinta y puede dificultar la lactancia materna, por eso se recomienda esperar.
  • Continúa con la lactancia materna si puedes. Hay estudios que dicen que interrumpir la lactancia materna durante algunos días reduce la probabilidad de que puedas continuar con la lactancia a largo plazo. De todos modos, si el dolor es muy intenso y necesitas dejarlo, puedes probar extrayéndote leche manualmente o con un extractor. Así le seguirás dando a tu hijo el mejor alimento que le puedes ofrecer.
  • Utiliza una crema como Bepanthol ya que apoya el proceso de regeneración y estabiliza la barrera natural de la piel, protegiendo y cuidando tu pezón.
  • Ponles tu propia leche. Aplicar un poco de tu leche en el pezón después de cada toma y dejarla secar puede curar las grietas gracias a sus propiedades antiinflamatorias y antibacterianas.

Candidiasis mamaria. Si el dolor en el pezón empeora después de dar el pecho y continúa pasada una hora, es posible que tengas una infección por hongos (una micosis o candidiasis). Se trata de un hongo que se presenta de forma natural en ciertas zonas de la piel. Uno de cada 20 recién nacidos desarrolla una candidiasis oral que puede haberse transmitido por la lactancia materna. Aunque el pezón puede continuar con su aspecto habitual es posible que pierda el color se ponga brilloso e incluso que se inflame un poco.


¿Qué hacer?

Consulta con tu médico o matrona para confirmar el diagnóstico. Te pueden prescribir una crema antimicótica que deberás aplicarte en ambos pezones y en la boca del bebé una vez finalizada la toma. Continúa con la lactancia materna, lávate las manos después de cambiar el pañal y esteriliza los chupetes del bebé.

Infecciones bacterianas. En una tercera parte de los casos, el dolor en los pezones se debe a la bacteria Staphylococcus aureus que vive sobre la piel sin causar daños. Sin embargo, cuando penetra en las grietas del pezón desencadena una inflamación. Dolor en el pecho, escozor, síntomas febriles similares a una gripe y secreción de los pezones suelen ser las manifestaciones más habituales.

¿Qué hacer?

Pregunta a tu doctor o matrona cuál es el mejor tratamiento. Cremas antibióticas o incluso comprimidos, en casos más graves, suelen ser la solución. Un estudio ha demostrado que el 79% de las mujeres con grietas en el pezón que han desarrollado una infección por Staphylococcus aureus mejoró con antibióticos por vía oral y solo el 5% desarrolló una mastitis (inflamación del tejido mamario causada por la acumulación de leche). Por el contrario, solo el 9% mejoró sin tratamiento antibiótico y el 30% desarrolló una mastitis.

Más allá de las grietas

La mastitis es otras de las causas que suele hacer que las madres abandonen la lactancia materna. Aproximadamente 1 de cada 10 mujeres que amamantan desarrolla una mastitis. Suele causar ardor y dolor de la piel del pecho, además puede aparecer una mancha roja que duele al tocarla, así como fiebre y malestar general. La mastitis surge cuando los conductos de la leche se obstruyen, ya sea porque el bebé no vacía totalmente tu pecho o porque no mama con frecuencia.


¿Qué hacer?

Aplica compresas calientes sobre el pecho. Eso estimulará el flujo de leche y te ayudará a drenar los conductos obstruidos. Para la inflamación, coloca al bebé en el lado doloroso primero, luego masajea cualquier nódulo duro para estimular el flujo y exprime la leche que queda después de la toma.

Consulta al médico si tus síntomas no mejoran en 12 a 24 horas, ya que es posible que tengas que tomar antibióticos.

Siempre que puedas…

  • Evita lavarte el pecho antes y después de las tomas. Esto favorece la aparición de las grietas. ¿Por qué? Porque se elimina la secreción grasa de los tubérculos de Montgomery (los bultitos de la areola) que protegen la piel de esa zona del pecho.
  • Utiliza alguna protección que impida el roce del pezón con el sostén o con la ropa. Por ejemplo, existen protectores con un orificio en medio (amapolas) que mantienen el pezón aireado.
  • Trata de no usar jabones fuertes y cambia los discos absorbentes con frecuencia.

Cuando la causa es el bebé

El recién nacido también puede presentar condiciones físicas concretas que influyan en su modo de mamar.

  • Un resfriado o una otitis pueden estar dificultándole que abra la boca lo necesario para que pueda agarrar parte de la areola del pecho.
  • Una anquiloglosia, o frenillo sublingual corto, también puede ser un impedimento. Esta telita que hay debajo de la lengua si es muy grande no permitirá al bebé poner la lengua debajo de la areola. El pezónrozará continuamente entre la lengua y las encías del bebé, lo que acabará provocando las grietas en el pezón.
  • El mentón tirado hacia atrás o retrognatia también requiere colocar al bebé en el pecho de un modo concreto porque, de lo contrario, la lengua lastimará el pezón.
Fuente: http://salud.bayer.es/bayer-te-cuida/decimomes/index.php/como-tratar-las-grietas-en-el-pezon
L.CL.MKT.07.2018.0307

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