¿Cómo es?

La piel del bebé es mucho más delicada y sensible que la piel de un adulto porque aún no se han desarrollado  adecuadamente funciones importantes de protección de la epidermis. Es extremadamente fina y contiene muy poca grasa protectora. Como promedio, es 40 a 60 por ciento más delgada que la del adulto.

En esta etapa de la vida la piel es químicamente menos ácida, debido al ácido láctico y bajo contenido en ácidos grasos. El desarrollo del sistema inmune (de defensa) es aún inmaduro.

Como la relación de la superficie corporal con respecto al peso del bebé es cinco veces mayor, hay más permeabilidad a muchas sustancias a través de la piel. Es, por tanto, más frágil ante factores irritantes –como calor y humedad- y a la acción de agentes infecciosos como bacterias y otros patógenos.

Diversos factores, como el lavado frecuente, la humedad, frío o viento, dañan su función natural como barrera protectora contra gérmenes e infecciones.

Tiene un delicado equilibrio de humedad y es muy absorbente, que la hacen tersa y suave. En los primeros 12 meses es naturalmente más hidratada, pero también pierde agua más rápidamente, en comparación a la piel adulta. Una pérdida de hidratación facilita la acción de sustancias nocivas, irritantes o alergenos.

Fuente:
http://bepantolbaby.com.br
Revisado: 01/3/2016

 

Para Prevenir las Coceduras

  • Dejar el potito del bebé unos minutos al aire libre después de limpiarlo y secarlo con una tela suave.
  • Es de gran ayuda quitar el pañal y dejar la zona expuesta al aire durante el mayor tiempo posible.