La importancia del apego paterno

Papá durmiendo con su bebé

¿Por qué es importante?

Porque le da seguridad al niño. Un buen apego le transmite la confianza de que cuando esté estresado o angustiado, el padre estará disponible para calmarlo y contenerlo. Esto lo prepara para enfrentar problemas y regular sus emociones cuando crezca.

¿Cuál es el fruto de un buen apego paterno?

Los hijos con apego paterno son personas más felices. Se sienten seguros ante situaciones angustiantes. Saben reconocer sus emociones y las de los demás. Tienen menos dificultades para relacionarse y piden ayuda cuando la necesitan.

¿El padre apegado, nace o se hace?

Ambas cosas. Nace porque hay respuestas biológicas en el nuevo padre –como el aumento de la hormona oxitocina– que le hacen sentir ternura y deseos de cuidar a su hijo. También se hace, porque si el padre fue criado en forma sensible, le será más fácil sensibilizarse ante las emociones de su hijo o hija.

¿Cómo son los hijos de un padre apegado?

Sensibles, muestran compasión hacia el sufrimiento de otros niños y piden a sus padres que los consuelen o ayuden. Son más sociables y tienen más alegría de vivir.

¿Y cómo son los hijos los de un padre desapegado?

Demasiado “independientes”. Niegan sus emociones y tienen más dificultad para relacionarse. (Basado en conceptos del Dr. Martín Maldonado –psiquiatra, académico de la Universidad de Missouri y Presidente de la Kansas Association for Infant Mental Health).

Situaciones que identifican a un padre bien apegado

  • El niño de año y medio se cae al caminar.
  • Llora, su padre lo recoge y le habla con ternura.
  • En muy poco tiempo el niño se consuela y se siente mejor.
  • El niño llora porque se fue su mamá, el padre lo tranquiliza y le dice que si extraña a su mamá, pero que él está aquí para cuidarlo.
  • El niño está enfermo y llorón, el padre le tiene paciencia y lo acompaña más de lo usual y le hace sentir que entiende que no se siente bien.

Situaciones que indican que padre falla en el apego

  • Es un hombre que niega las emociones del niño.
  • Si se cae, le dice “no te dolió” o “no llores”.
  • No percibe las emociones de su hijo, no se da cuenta de que tiene miedo, está triste o aburrido.
  • El llanto del niño le parece una molestia y sólo quiere que se calle.

 

Revisión:
Lucía Vásquez N., Piscóloga Educacional, Psicopedagoga, Licenciada en Desarrollo Cognitivo. Arca Comunicaciones.

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