El primer cabello del bebé

“Unos tanto y otros tan poco". Ningún refrán define mejor las enormes diferencias que puede tener el pelo de un bebé. Mientras unos lucen pobladas cabelleras negras, otros apenas dejan ver algún fino cabello. Sin embargo, no hay que sacar conclusiones en ninguno de los dos casos porque ése no será su pelo definitivo.

El vello con el que nacen algunos bebés es tan sólo una fina pelusilla llamada lanugo, que algunos pequeños conservan desde el periodo de gestación. Este lanugo (cabello fino) recubre el cuerpo del bebé mientras permanece en el útero y se desprende casi completamente del feto en la semana 38. Sin embargo, en el momento del nacimiento muchos son los niños que conservan esta “vellosidad”, aunque todos lo irán perdiendo progresivamente en unas semanas para dar lugar al cabello definitivo.

Se le cae el pelo...

El periodo que transcurre desde la caída del lanugo hasta la salida del verdadero cabello suele ser incierto para los padres. Incluso, los bebés que nacen con mucho pelo lo van perdiendo progresivamente, pero no de manera uniforme.

En la cabeza del bebé se irán formando pequeñas calvas, especialmente en la zona occipital, como consecuencia del roce constante con la cuna. Esta “ alopecia” puede extenderse progresivamente hasta que comience a crecer su pelo definitivo, aunque algunos niños apenas pierden cabello en este proceso. La salida del pelo también será irregular hasta el séptimo mes del niño.

Hay falsos mitos que recomiendan rapar la cabeza del bebé para lograr una melena larga y fuerte en el futuro. Es más, es aconsejable no cortarle el pelo hasta que no haya crecido el definitivo, ya que esta práctica expone al bebé a importantes pérdidas de calor corporal. Por el contrario, en aquellos bebés en los que el cabello es más intenso, es importante cortárselo periódicamente a partir del tercer mes –sobre todo en verano–, ya que si se deja crecer demasiado, el bebé suda más y puede enfriarse con los cambios de temperatura.

¿Con rizos o liso?

No sólo la cantidad de pelo varía a lo largo de sus primeros meses de vida, sino que la forma y el color son también “provisionales”. Aunque el lanugo siempre crece liso, los rizos o “tirabuzones” son muy comunes en el primer cabello del bebé. En este sentido, es muy frecuente que su pelo cambie y crezca liso o viceversa.

Lo mismo ocurre con el color, ya que con frecuencia el primer cabello de los bebés es rubio o de color claro, pero se irá oscureciendo –o aclarando en otros casos– a medida que pasen los meses. Aproximadamente, hasta el primer año de vida del niño, el color tampoco será definitivo.

A medida que se produce la transición entre el lanugo y el pelo definitivo es posible que observes pequeñas escamas de color blanco o amarillento fuertemente adheridas al cuero cabelludo. Es la llamada costra láctea, muy común en los lactantes y que se relaciona con un trastorno de la piel denominado dermatitis seborreica. Carece de importancia y suele desaparecer en pocas semanas sin necesidad de tratamiento específico.


Fuente:
Guía del niño
http://www.guiadelnino.com/bebe/recien-nacidos/el-pelo-del-recien-nacido

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