¿Cómo ayudar a un hijo tímido?

La timidez es vista generalmente como una dificultad para el normal desarrollo de un niño. Sin embargo, es solo un rasgo de su personalidad que, en un contexto de apoyo sin sobreprotección, podrá desarrollarse como una fortaleza para afrontar la vida paso a paso según su edad.

Los niños tímidos suelen tener una excesiva conciencia de sí mismos, centrándose más en sus propias emociones que en el mundo exterior. Ello les permite conocerse mejor como, por ejemplo, también les facilita reconocer cuando les tiembla la voz o si se enrojecen, generándoles incomodidad a la hora de socializar en grupos.

A veces tienden a sentir que sus cualidades no son de interés para un reconocimiento social, provocando preocupación ante un posible rechazo o crítica, lo que les dificulta tomar la iniciativa en cualquier relación social.

No obstante, ser tímido no debe verse como un defecto, puesto que el niño(a), con el apoyo pero no la sobreprotección de los padres, sabrá perfectamente cómo afrontar la vida según su edad.

No sobreproteger

  • Confianza: Para no sobreproteger a tu hijo, debes confiar en él y en sus posibilidades. No le hagas ver que ser tímido es un problema, porque eso no es cierto.
  • Desarrollo: Pensá que si tu hijo es tímido a los cinco años, cuando crezca puede que nada quede de ese pequeño al que le costaba hacer amigos. Todos nos desarrollamos y evolucionamos constantemente; tu hijo(a), también.
  • Apoyo: Tu hijo debe enfrentar situaciones por él mismo, según la edad que tenga. Es por eso que como padre o madre debes estar a su lado para apoyarlo en todo lo que necesite.
  • No sustituir: Jamás solucionarle los problemas, imponer una actitud o evitar que enfrente las situaciones por sí mismo en la vida. Los padres son el mejor amparo y protección, pero no los sustitutos del hijo, que es una persona por sí misma.
  • Respetar su ritmo: Los niños tienen diferentes ritmos de desarrollo, lo que también se observa en las formas y momentos en que se van integrando en grupos de personas. Por eso se ha de respetar su ritmo y jamás forzar las cosas para que sucedan más rápido de lo que él quiere.
  • No agobiar: Respetar su espacio y no agobiarlo con preguntas para saber qué hace o con quién va, sólo por descubrir si se ha relacionado con más personas o no.

Superar la timidez

Una buena manera de estimular al hijo(a) para que enfrente de manera positiva los ambientes sociales es el ejemplo de papá o mamá.

Algunos consejos:

  • Compartir: Si los padres se muestran seguros y abiertos en alguna reunión social, preguntan cosas, participan en actividades grupales, comparten con amigos y con otras familias en casa, etc., le enseñarán así a su hijo(a) una forma de relacionarse con otras personas.
  • Aliento: Es importante que el niño esté junto a sus padres y experimente tipos de situaciones que lo alienten a sacarle valor a sus características personales. Debes descifrar cuáles son las situaciones que le inquietan, para poder compartirlas con él y afrontarlas de la mejor manera.
  • Experiencias propias: Es necesario saber cuándo dar esa ayuda para no caer en la sobreprotección, que se vuelve en su contra, porque lo inhibe, le da inseguridad y le evita vivir sus propias experiencias.
  • Estrategias: Ayuda a tu hijo a tener habilidades sociales y estrategias de relación con los demás. Por ejemplo, al empezar el colegio o ir a uno nuevo, compartir con ellos la propia experiencia paterna o materna a esa edad o reforzar su seguridad al ensayar con un juego situaciones que puedan darse y así afrontarlas mejor.
  • Ayuda Profesional: Si la timidez es muy severa y le impide enfrentar las relaciones y actividades sociales importantes de su vida, sería aconsejable consultar a un profesional que lo pueda ayudar.

El lado positivo

La timidez puede ser también tomada como rasgo positivo pues estas personas, y desde luego los niños, tienen un gran mundo interior, son sensibles y además tienen una gran capacidad de empatía con otras personas.

  • Reflexivo: Un hijo/a introvertido será cauteloso en el pensar y actuar, y se tomará su tiempo antes de decir o hacer. Por tanto, no debe considerarse que será más lento en este mundo tan acelerado, sino más reflexivo.
  • Selectivo: Aunque la red de contactos familiares y sociales es importante, los padres no deben obsesionarse en que sus hijos tengan muchos amigos. Un niño tímido será selectivo y quizá consiga pocos amigos, pero seguro, serán buenos y duraderos.

 

Fuente:
Entrevista a Lucía Vásquez N.
Psicóloga Educacional Psicopedagoga, Licenciada en Desarrollo Cognitivo
2014
© Arca Comunicaciones/Autoría.

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